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Cómo preparar tu bodega para una inspección de Hacienda

Qué comprueba la AEAT cuando inspecciona una bodega, qué documentación pide, cuáles son los puntos donde más bodegas pequeñas fallan, y cómo estar siempre listo sin dedicarle un día al trimestre a prepararlo.

Publicado el 15 de mayo de 2026 · ~10 min de lectura

Una inspección de Hacienda no siempre llega con margen de preparación. A veces recibes una notificación electrónica con unos días para aportar documentación. Otras, la inspección puede personarse directamente en la bodega para revisar registros, movimientos, existencias y sistemas de gestión.

La reacción habitual en bodegas pequeñas es la misma: buscar frenéticamente facturas en carpetas, intentar cuadrar el SILICIE de los últimos seis meses en tres días, y rezar para que los números del almacén coincidan con lo que está declarado. Es un escenario que se puede evitar por completo — no con más trabajo, sino con un orden diferente.

Una bodega preparada para una inspección no hace nada especial la semana antes. Simplemente lleva la operativa de una forma que hace que la documentación esté siempre en orden. Ese es el cambio que marca la diferencia.

Qué comprueba la AEAT cuando inspecciona una bodega

Las inspecciones a bodegas tienen focos muy concretos. El inspector no revisa todo: revisa los puntos donde estadísticamente hay más inconsistencias. Conocerlos con antelación permite centrarse en lo que importa.

Coherencia entre el SILICIE y la contabilidad. El SILICIE registra entradas, salidas y existencias de producto sujeto a impuestos especiales. La contabilidad registra compras y ventas. Ambos deberían contar la misma historia con números diferentes. Si en el SILICIE hay salidas de vino que no tienen una factura correspondiente, o si hay facturas de venta que no están reflejadas como salida en el SILICIE, aparece un descuadre. Ese descuadre es lo primero que busca el inspector.

Facturas de compra y venta. Comprobar que las facturas están bien emitidas y bien recibidas: que llevan los datos obligatorios, que el IVA está correctamente aplicado, que la numeración es correlativa y sin huecos, y que el destinatario corresponde con quien figura en el sistema. Con la implantación progresiva de la facturación electrónica, las inconsistencias en este punto son cada vez más visibles para la AEAT antes de que llegue a una inspección formal.

Inventario físico frente a stock declarado. Una de las pruebas más directas: el inspector puede pedir que se cuente el stock físico en bodega y lo compara con las existencias declaradas en el SILICIE y en la contabilidad. Diferencias que no estén justificadas por mermas documentadas generan problemas. No importa si son litros de vino o botellas en el almacén de producto terminado: si hay divergencia, hay que explicarla.

Documentos de acompañamiento. Toda salida de vino —especialmente hacia otros países de la UE— requiere su documento de acompañamiento (e-DA en movimientos intracomunitarios, o el documento simplificado en movimientos nacionales cuando aplica). Si hay ventas a distribuidores o exportaciones y no hay documentos vinculados, la inspección se complica.

Declaraciones regulatorias (infovi). La declaración infovi anual al FEGA-MAPA y, según la Denominación de Origen, al consejo regulador correspondiente, tiene que ser coherente con los datos del SILICIE y con los registros de producción. Las tres fuentes hablan de los mismos litros: si no coinciden, alguna está mal.

Los documentos que debes tener listos

Cuando llega una notificación de comprobación o inspección, estas son las categorías de documentación que se suelen requerir. Tenerlas organizadas con antelación reduce el estrés y el riesgo de cometer errores al recopilarlas con prisa.

SILICIE. Los libros del periodo inspeccionado, con todos los asientos de entradas, salidas y operaciones internas. Si los presentas correctamente cada mes, lo único que necesitas es poder acceder a ellos y exportarlos. Si los has ido reconstruyendo, el riesgo de inconsistencias internas es alto.

Facturas de ventas. Todas las facturas emitidas en el periodo, con numeración completa y sin huecos. Si usas un sistema de facturación, exportar el listado completo es cuestión de minutos. Si las llevas en Excel o en papel, reconstruir la serie completa lleva más tiempo del que parece.

Facturas de compras. Las facturas recibidas de proveedores: uva, mosto, servicios de vinificación, material de embotellado, logística. Deben estar vinculadas a las entradas declaradas en el SILICIE.

Registros de mermas y diferencias de inventario. Las mermas naturales (evaporación durante crianza) están dentro de coeficientes admitidos y no requieren justificación especial. Cualquier merma fuera de coeficiente — derrame, rotura, error de aforo — necesita estar documentada con fecha y causa. Si no lo está, puede interpretarse como salida no declarada.

Declaraciones de IVA y, si aplica, declaraciones de impuestos especiales. Los modelos 303, 390 y, si la bodega los tiene, los modelos de impuestos especiales correspondientes al periodo inspeccionado.

Contratos y documentos de acompañamiento. Para ventas a distribuidores habituales, los contratos marco. Para movimientos intracomunitarios, los e-DA archivados. Para ventas a exportación fuera de la UE, la documentación aduanera.

Los puntos donde fallan más bodegas pequeñas

Hay un patrón que se repite en las inspecciones a bodegas de producción pequeña. No son errores graves ni intencionales — son las consecuencias naturales de llevar la operativa de forma manual y reactiva.

El SILICIE no está al día cuando llega la inspección. La bodega ha ido presentando los libros cada mes, pero con datos reconstruidos a partir de anotaciones dispersas. Cuando el inspector cruza los asientos con las facturas, los descuadres son menores en litros pero recurrentes en fechas y en códigos de operación.

Las facturas de ventas tienen inconsistencias en los datos del cliente. El CIF del cliente está mal transcrito, la dirección fiscal no corresponde, o hay ventas puntuales a particulares que se han facturado sin el desglose correcto del IVA. Con el SIF y la facturación electrónica, este tipo de errores quedan expuestos con más facilidad.

El inventario físico no cuadra con el SILICIE. Después de una campaña de vendimia intensa y varios meses de movimientos, el stock real en bodega difiere del stock declarado. No es fraude — es que algunos trasiegos o embotellamientos se anotaron tarde, o que una partida pequeña salió sin registrar formalmente. Pero ante una inspección, la diferencia hay que justificarla.

La infovi no es coherente con el SILICIE. La declaración regulatoria se hizo a partir de los apuntes del enólogo, y el SILICIE se llenó a partir de los datos del administrativo. Como los dos no se sentaron juntos a cuadrar, las cifras de producción no coinciden exactamente. Son los mismos litros, pero agrupados de forma diferente según quién los contó.

No hay rastro de los documentos de acompañamiento en ventas a hostelería o distribuidores. Las ventas a bares y restaurantes son pequeñas, frecuentes y a veces sin el rigor documental que llevan las ventas a grandes distribuidores. Si hay ventas sin documento de acompañamiento en situaciones donde es obligatorio, aparece la irregularidad.

Lo que dice la normativa y lo que está en juego

La AEAT tiene capacidad de inspección en tres plazos. La comprobación limitada cubre los últimos cuatro años. La inspección general puede ir más atrás si detecta indicios de ocultación. Esto significa que un descuadre de este año puede acarrear revisiones de ejercicios anteriores.

Las consecuencias varían según la gravedad del problema:

A esto hay que sumar el coste indirecto: horas de asesoría, tiempo de los socios para gestionar el proceso, y la distracción que supone tener un expediente abierto durante meses.

Cómo estar siempre listo sin dedicarle tiempo extra

La forma más eficaz de prepararse para una inspección no es prepararse para ella — es que la operativa diaria genere por sí sola la documentación que la inspección va a pedir.

Eso significa tres cosas concretas:

El SILICIE se registra cuando ocurre la operación, no a fin de mes. Cada trasiego, cada embotellado, cada salida con albarán se anota en el momento. Si el sistema de gestión de la bodega genera el asiento SILICIE automáticamente al registrar la operación, el libro siempre está al día y el cuadre mensual es una revisión de cinco minutos, no una reconstrucción.

Las facturas se emiten desde el mismo sistema que lleva el stock. Cuando una venta se factura desde la misma herramienta que controla el almacén, la salida de producto y el documento de venta son el mismo evento. No hay dos sistemas que cuadrar después: salen juntos. Puedes ver cómo funciona esto en la facturación para bodegas de Vitify.

El inventario físico y el inventario declarado son el mismo número. Si cada movimiento — entrada, salida, merma, operación interna — queda registrado en el sistema en tiempo real, el stock que aparece en pantalla es el mismo que hay en la bodega. Puedes hacer el recuento físico en cualquier momento y los números tienen que coincidir. El control de stock de Vitify está diseñado para mantener ese inventario sin esfuerzo adicional.

En una bodega que trabaja así, la respuesta a una inspección es: “aquí tiene los libros del SILICIE, aquí las facturas del periodo, aquí el inventario a fecha de hoy”. Sin semanas de preparación, sin reconstruir datos del pasado, sin margen para el error.

En resumen

Una inspección de Hacienda es un examen sobre cómo has llevado la operativa. Si llevas el SILICIE al día, las facturas son correctas y el stock cuadra con lo declarado, el examen es un trámite. Si no, es semanas de trabajo para reconstruir lo que debería haber estado ordenado desde el principio.

La preparación no ocurre la semana antes de la inspección: ocurre cada vez que registras una operación. El momento de poner orden es ahora, no cuando llegue la notificación.

Si quieres entender cómo encaja el SILICIE dentro del conjunto de obligaciones regulatorias de una bodega pequeña, el post anterior de esta serie cubre en detalle cómo llevar el registro SILICIE sin perder horas. Y para ver el conjunto completo de gestión documental que afecta a tu bodega, la guía de gestión de bodegas pequeñas es el punto de partida.

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