El stock de una bodega pequeña tiene varias capas: el vino en proceso (en depósitos y barricas), el producto semielaborado pendiente de embotellado, el producto terminado en almacén y el que ya está en manos del distribuidor o del cliente. Cada capa necesita un control diferente.
Existencias en depósitos
El volumen de vino en depósito varía constantemente por trasiegos, mermas naturales por evaporación, extracciones para análisis y movimientos entre recipientes. Llevar el control de cada depósito es fundamental para cuadrar el SILICIE y para planificar el embotellado con antelación.
Producto terminado en almacén
El stock de botellas, cajas y otros formatos de venta necesita actualizarse con cada salida: una venta directa en bodega, una expedición a un distribuidor, una entrega a restauración. Sin un control sistemático, la cifra de stock real y la que aparece en el sistema empiezan a divergir.
Las mermas
Las mermas son inevitables en cualquier bodega: evaporación durante la crianza, lías en la decantación, vino perdido en los trasiegos. Registrarlas correctamente es necesario para que el SILICIE cuadre y para poder justificarlas ante una posible inspección.
Para profundizar:Control de mermas en bodega: qué registrar y por qué, que es de donde salen la mayoría de los descuadres de stock.Y, para cuadrar de verdad esas cifras, cómo hacer el inventario de vino de una bodega pequeña.
Cómo funciona el control de stock en Vitify →